La Guardia Civil española profundiza en las investigaciones sobre el accidente ferroviario ocurrido en Urda, provincia de Toledo, donde colisionaron un tren AVE de Renfe y otro de Iryo, dejando al menos 69 personas fallecidas.
Los agentes analizan si el siniestro estuvo relacionado con un posible error humano, fallas técnicas o deficiencias en los procedimientos de seguridad que debían evitar que ambas unidades coincidieran en el mismo tramo de vía.
Uno de los aspectos bajo investigación es la autorización emitida desde el Centro de Control de Atocha, que permitió al maquinista del AVE continuar su recorrido mientras el tren de Iryo permanecía detenido delante de él.
Las autoridades buscan establecer qué ocurrió y si los sistemas de control y los protocolos ferroviarios funcionaron correctamente antes de la tragedia.

