Una contundente ola azul, símbolo del Partido Demócrata, marcó la jornada electoral de este martes al desplazar a los republicanos del control de la Cámara de Representantes y provocar importantes derrotas en territorios tradicionalmente conservadores, incluido Texas.
El resultado representa un duro revés político para el presidente Donald Trump, quien deberá afrontar los últimos dos años de su mandato con una oposición fortalecida y en capacidad de obstaculizar buena parte de su agenda legislativa.
Aunque los sondeos anticipaban una victoria demócrata en la Cámara Baja y una contienda más reñida en el Senado, los resultados superaron las expectativas y despejaron rápidamente las principales incógnitas de la jornada electoral.
Los demócratas lograron recuperar el control de la Cámara de Representantes y podrían alcanzar hasta 244 escaños, frente a los 218 necesarios para obtener la mayoría.
Este nuevo escenario abre una etapa de mayor confrontación política en Washington y plantea nuevos desafíos para la administración Trump.

