El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reaccionó a los resultados electorales con un discurso desafiante, en el que reclamó la formación de un gobierno “fuerte y de derecha”, pese a perder la mayoría parlamentaria que le permitiría continuar al frente del Ejecutivo.
Según el recuento del 66,2 % de los votos, su bloque habría pasado de los 64 escaños obtenidos en las elecciones de 2022 a 56, un resultado que lo dejaría sin posibilidades de conformar un nuevo gobierno bajo la actual distribución parlamentaria.
Aunque evitó proclamarse vencedor, como ha hecho en ocasiones anteriores, Netanyahu destacó que su partido fue el más votado y consiguió superar las expectativas de varios sondeos previos.
Los resultados representan un duro revés político para el mandatario, tras cuatro años marcados por profundas tensiones internas, el devastador ataque del 7 de octubre de 2023, ocurrido durante su mandato, y la controversia en torno a la exención del servicio militar para los judíos ultraortodoxos.

