El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció este lunes la implementación de toques de queda en varios puntos de Francia, en medio de la creciente presión sobre el Gobierno para controlar los disturbios y saqueos registrados desde el pasado fin de semana.
Las manifestaciones, convocadas el sábado para protestar contra el alto costo de la vida, terminaron en episodios de violencia y actos de pillaje en varias de las principales ciudades del país, cuyas imágenes se difundieron internacionalmente.
Entre los incidentes reportados figuran el saqueo de cientos de establecimientos comerciales, el incendio del ayuntamiento de Limoges y la quema de vehículos, además de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Las autoridades describieron la situación como un escenario de caos sin precedentes. Los disturbios continuaron durante la noche del domingo, aumentando la preocupación por la seguridad y el orden público.
El anuncio de los toques de queda busca contener los incidentes y restablecer la tranquilidad en las zonas afectadas.

