Douglas Stewart Carter, quien permaneció durante 41 años en una prisión de Utah, Estados Unidos, recuperó su libertad luego de que nuevas pruebas de ADN determinaran que las muestras encontradas en la escena del crimen no coincidían con las suyas.
Carter, originario de Chicago y de 71 años, había sido declarado culpable y condenado a muerte por el asesinato de Eva Olesen, tía de un antiguo jefe policial de Provo, ocurrido en febrero de 1985.
De acuerdo con el medio Utah News Dispatch, el hombre abandonó este lunes la cárcel del condado de Utah con sus pertenencias, luego de que las autoridades le concedieran la libertad bajo fianza.
El caso vuelve a poner de relieve la importancia de las pruebas científicas en los procesos judiciales y cómo los avances en los análisis de ADN pueden contribuir a revisar condenas de larga data.

